Por lo general nos fijamos en los gustos de la otra persona, el tipo de comida que le gusta, deportes favoritos, películas que le encantan, actividades de su agrado. Nos centramos en aspectos que quizás definan qué tan compatibles somos con esa persona, pero ¿qué pasa si en cuanto a amor y gustos hay total afinidad, pero se es de diferentes religiones? ¿y si son religiones radicales y estrictas que no aceptan más que lo que ellas implican? ¡menudo dilema!
Quizás alguna vez hemos escuchado casos de parejas cuya única dificultad es pertenecer a religiones diferentes. Quizás existan personas cuyo arraigo a su religión no es de tipo condicionada y sin problema se convierten a la religión de su amada/o. Pero en otros casos no es tan fácil y menos cuando ambos sí están entregados a sus creencias, y si es asunto generacional, hay aún más entrega y creencia. Lo que hace las cosas un tanto más complicadas.
No es cosa fácil, pero es menos complicado intentar no involucrarse con alguien de una religión totalmente opuesta y que estamos conscientes de que bajo ninguna circunstancia se convertirá (ni siquiera por amor) a intentar continuar con algo que bien se sabe a la final no se consumará, pues existe un "impedimento" que lamentablemente puede llegar a ser más fuerte. Existen quienes piensan que por amor y con el paso del tiempo la persona cederá y aceptará la religión del otro sin problema. Pero, no, como ya comenté, si esta persona está entregada a sus creencias difícilmente (por no decir "imposible") cambiará.
Por otro lado, existen quienes llegan a un acuerdo y deciden estar juntos (sin hacer ningún tipo de ceremonia) y viviendo bajo un mismo techo acuerdan respetar las creencias y prácticas de su pareja. Es lo ideal, obvio. Pero las religiones radicales por lo general imponen ceremonias o rituales. Así como los católicos celebran bodas de una forma, los Cristianos no católicos tienen la suya, los indúes, los judíos y demás también; y "sacudirse" ese tipo de cosas puede resultar titanico y muy polémico.
Les expongo esto desde un punto de vista netamente cultural y en base a la sociedad dogmática a la que pertenecemos, porque a modo personal considero que el amor (sobre todo el universal) simplemente no tiene religión. La Divinidad no tiene religión, no impone condiciones y respeta el libre albedrío del ser humano.
El éxito de una relación va mucho más allá de dogmas y creencias.


se han dado casos y en verdad es dificil...gracias...me gustó.
ResponderBorrarsí, complicado. Sin duda. ¡Gracias, Antonio!
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